Utilizar electrodomésticos eficientes como lavadoras y lavavajillas puede marcar la diferencia en la conservación de agua. Es recomendable reunir una carga completa antes de poner en marcha estos aparatos, evitando ciclos múltiples que desperdician valiosos litros. Además, elegir equipos certificados con bajo consumo contribuye no solo a cuidar el agua, sino también a reducir la factura energética. Realizar mantenimientos periódicos previene fugas o fallos que puedan incrementar el consumo sin que nos demos cuenta.